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La Patrona El Patrón Libro de Visitas Varios

 

 

USOS, COSTUMBRES, TRADICIONES... Bajo el cielo andaluz (Angel Díaz Huerta)
Navas de San Juan es un pueblo andaluz, del norte de Andalucía, con sus blancas casas, como fantasmas que quieran asustar al tórrido sol del verano. Sus habitantes, herederos de la cultura fenicia, griega , latina, árabe, son gente sencilla y trabajadora, faenando el olivo la mayor parte del año, buscando el sustento en vendimias y recolecciones de provincias próximas o en el extranjero, con sus propios negocios o profesiones, tienen el genotipo del hombre andaluz: alegre, optimista, acogedor, abierto....y trabajador ( a pesar de la leyenda)

    La ilustración, una maravillosa pintura que publicó el Diario ABC , y cuyo autor es gran pintor Angel Díaz Huertas, representa a nuestros antepasados... Un imagen que nos puede recordar la Andalucía de guitarra, hambre y pandereta que , afortunadamente ha desaparecido de la leyenda y de la realidad.

    Las costumbres de los naveros no difieren mucho del resto de los andaluces, pero siempre hay algo personal , a cuyo examen me quiero referir. 

    Quiero hacer notar que mucho de lo que aquí se relata existe sólo en el recuerdo de los mayores, aunque algo queda todavía de aquellas entrañables costumbres...

Vocabulario Tradiciones Oficios Trucos curativos Juegos

     

"Pleno de belleza, encerrando toda la sabiduría que sólo la experiencia colectiva de los pueblos puede acumular a través del tiempo, aún resuena entre nosotros un lenguaje sencillo, inmediato, sin pretensiones y, por eso mismo, jugoso, certero, y con unos contenidos y construcciones que en muchos casos resultan modélicos" (Juan Olivares González)


 

 

"EL VOCABULARIO  DE MI PUEBLO"
abocinarse  Acercarse excesivamente a un objeto, a una persona o al lugar de un acontecimiento.
agobiaero   Situación o circunstancia opresiva, que causa malestar o angustia. Suele utilizarse para magnificar una ocasión que en realidad puede que no sea tan intensa.
albarca  Por abarca (antiguo calzado de cuero que se asegura con cuerdas o correas sobre el empeine y el tobillo.
aliviar  Darse prisa en hacer algo.
allí alantones  Indica un lugar muy adelantado, muy lejano con referencia a quien habla. Como la siguiente es una locución propia del lenguajes infantil.
allí arribotes  Allí arriba, muy arriba, a una gran distancia.

amogar.-  

Saldar una deuda, pagar.

amorrear.  

Cortar el pelo dejándolo excesivamente corto.
apúrate Dáte prisa.
arderse...   "arderse el aceite": Tener dificultades para conseguir algo. La expresión "se te va a arder el aceite" quiere decir literalmente "no vas a lograr lo que pretendes"

atrojillar.-

 (Término utilizado en albaliñería): Cubrir con cemento, pasando la regla, una pared de nueva construcción, o una vieja, previamente descarnada.

avolearse,-  

Caerse desde una cierta altura.

bollagas o mollagas.- 

Apelativo cariñoso que se aplica a un niños, o a un adulto, de constitución gruesa y carácter tranquilo.

camameo .- 

Actitud no exenta de adulación que consiste en fingir despiste o estupidez para conseguir un beneficio de alguien.

cansaliebres  Cansoso, reiterativo.

cantearse .- 

Moverse, perder el equilibrio o la compostura.

castrojo.- 

Palurdo, torpe, que se pone en evidencia
cernadero (por cernedero: Lienzo que se pone delante la persona que cierne la harina para no enharinarse la ropa) Paño de cocina.
cofrentar.-  Por confontrar : cotejar, comparar, poner frente a frente a dos personas, ideas o situaciones.

coscurrear.- 

Masticar por lo bajo algo crujiente
chancharamancha.-  Irresponsable, entrometido. Dícese de alguien sin criterio, con un comportamiento impropio de un adulto.
chaparrá, chaparraílla   "caer una chaparrá, una chaparraílla".- Llover con cierta intensidad durante poco tiempo.

chaspalindes.- 

Denominación afectuosa, de un gran frecura expresiva. Se dirige generalmente a un niño.

chichimique.-  

Cría de pájaro. En general, dícese de algo diminuto.

chichoplos.-  

Nombre de un alimento inexistente, que se emplea de forma burlesca y cuyo contenido  equivaldría a  aire, vacío, nada... Cuando yo era niño, al preguntar a mi madre: ¿qué vamos a comer?, respondía en muchas ocasiones y de una manera absolutamente enigmática: "chichoplos en salsa", dejándome desconcertado, sin llegar a comprender cuál podría ser tan extraña comida.

Dejar... "Dejar buen rastrojo" Dicho con retintín, quiere decir exactamente lo contrario de lo que en principio pudiera entenderse: dejar mala memoria por un comportamiento indebido. La misma idea se puede expresar de forma negativa, aunque es menos corriente: No ha dejao buen rastrojo
despaciquillo  Muy, muy despacio
difarear:   Desvariar, decir cosas sin sentido.
disipela   Por "erisipela" (inflamación microbiana de la dermis, comúnmente acompañada de fiebre)

efarrao.- 

Desbarrado, que discurre y actúa fuera de razón. Sin límite en su comportamiento.
ejarbillao.-  Desgarbado, desgarbillado, falto de garbo y porte

ejarramiento.- 

De desgarramiento: que tiene las ropas desgarradas, harapiento. Dícese , en general, de quien presenta  un aspecto desolador, incluso con rasguños o heridas.

ejaznatar  En este verbo, que es una pura onomatopeya, se funden el órgano, gaznate, con la función, desgañitarse.
ejorbernarse Desgobernarse (desencajarse, dislocarse, descoyuntarse los huesos.

empestillar.-  

Fastidiar, tomar a alguien como objetivo para causarle perjuicio o mal.

enfollinarse.- 

Enfadarse y dar muestras ofensivas de es enfado.
escacharrao  "estar o quedarse escacharrao" : se dice de alguien`para destacar que se encuentra muy satisfecho por alguna circunstancia concreta. Y se "queda escacharrao", quien de manera natural o relajadamente, se queda dormido en una postura o situación nada habitual.
escurrizón   Por "escurrimiento" (acción y efecto de escurrirse). La rotunda terminación en aumentativo produce una sensación de intensidad.
esjraciao  Desgraciado, pero la forma de decirlo atenúa el sentido del término, dejándolo en desabrido, sin gracia, malasombra.

enivelar.- 

Acertar, atinar. Utilizamos el término con un segundo significado; decimos "Fulano parece que está un poco más enivelao", reflejando una cierta mejoría en su aspecto o padecimiento.

enramblar.-

 (Cambio de significado): inundar, llenar un lugar de un determinado objeto o sustancia.
espeluchar   Desperenderse el primer pelo o pelusa de una animal nuevo. En ese caso se dice que el animal "está espeluchando".
espeluznao   Se aplica a alguien de aspecto o comportamientos inadecuados, que tiene mal pelaje.
espicorrar   Empezar un alimento, generalmente el pan, antes de tiempo tomando un trozo de un "pico" o extremo del mismo.

espizcar.- 

Hacer partes muy pequeñas de algo, desmenuzar
estirajar  Estirar con fuerza, casi hasta romper o rajar.
estar a orza  Estar a gusto, con todas las necesidades cubiertas.

esturrear

Espurrear, espurriar. Transformamos los que es rociar con agua u otro líquido  expeliéndole por la boca en desparramar algo, líquido o partículas sólidas, dando pues a la palabra un significado más amplio, más rico.
faltar... "Faltar un san Juan". Se dice de alguien que "le falta un san Juan" cuando esa persona manifiesta un comportamiento fuera de lo normal.

fogarrina.-  

Acaloramiento físico; situación ambiental densa y sofocante propia de las altas temperaturas del verano,

gríngolo.- 

Dícese de quien hace frecuentes viajes, salidas o excursiones, y, en general, de quien dedica demasiado tiempo a su holganza y diversión

guizcar.- 

 Por guisgar azuzar, comprometer.
haba "tener un haba": Tener una hinchazón en la piel. generalmente como consecuencia de una picadura de insecto. Al rascarse para aliviar el picor aumenta la inflamación, que se destaca algo más blanca, sobre un cerco ligeramente enrojecido.
hacerse los deos...  "Hacerse los deos huéspedes"  Desear con ansiedad o tomar de algo apetecible una cantidad mayor de lo que es razonable. Aunque la expresión no es privativa de nuestro pueblo, si es relevante el significado hiperbólico conque la empleamos, que casi supera a la realidad.
hato   "poner el hato".- Al pie de la letra, significa "instalarse, establecerse en un sitio". Por extensión, decimos frases como éstas: Como no te estés quieto te voy a dar un tozolón que vas "a poner el hato" cerca..., dirigida cariñosamente a un niño intranquilo, que no para de interrumpir o molestar; o bien, no sabes "dónde vas a poner el hato"..., si es que alguien va de un lado para otro sin saber dónde quedarse. También es corriente hacer en la calle la siguiente pregunta a modo de saludo: ¿Qué, dónde vas a poner hoy el hato? , que quiere decir que dónde va a ir hoy de aceituna, que dónde va a "ligar" u otra cuestión conocida por el que pregunta y por el interpelado.

impentar. 

Descargar en alguien el malestar propio o culparle de algo.
ir a... "Ir a cuerpo gentil" No ir suficientemente abrigado en un tiempo que así lo requiere.
jerga "Estar en jerga" Estar a medio hacer, sin terminar.

jerguear  

Pegar a alguien, darle una paliza

lambreao.-  .

Golpe o castigo dado a alguien con una vara, cinta o correa
lejáncanos  Que está exageradamente lejos.

llamaretá.- 

Llamarada, lengua de fuego.

mendrugueo.- (estar de) 

Perder el tiempo en tareas perniciosas e improductivas.

morciguero.-  

Dícese de una gran cantidad de un producto, sustancia o cosa.

mosquerrerío.-  

Multitud de moscas,especialmente inoportunas y fastidiosas.
no te... "No te escuides" (No te entretengas)
no te... "No te estés" (No tardes en volver)

papajote.- 

Masa de harina de trigo con sal y levadura, que se fríe en aceite de oliva y presenta una textura ahuecada y crujiente y tiene un sabor delicioso.

pasteras.- 

Marcas de suciedad en la cara, generalmente de los niños, producidas al comer o al jugar.

pimponear.-  

Cobrar más de lo debido por un artículo o servicio.
pilitra   Por "aspidistra" (Planta liliácea con hojas persistentes, grandes y alargadas, de color verde oscuro y con peciolo y nervios bien señalados)
poquititillo  Muy poco, prácticamente nada.

puntillón.- 

Puntapié.
ramonear  Ir de un lado para otro, de una acción a otra de manera superficial, sin detenerse en los detalles, ni en la esencia de las cosas. Ser inconstante.
retartalilla  Retahíla. Discurso inconexo y sin sentido que se dice de forma monótona y apresurada.

sarretazo.-  

Golpe seco dado a alguien con un palo u otro objeto rígido.
seca  "tener una seca". Tener un pequeño bulto en el cuello. Se llamaba también "tener un ganglio" y se decía que era a causa de padecer anemia.
se murió... "Se murió Maleno, bueno..." Literalmente: no me interesa lo que haya podido suceder.
ser más viejo... "Ser más viejo que un quiñón" Ser muy viejo. Si se refiere a una persona suele tener una connotación ligeramente peyorativa, si bien siempre en clave de humor. En cualquier caso, no alcanzo a comprender del todo el motivo de la comparación.
siesta marranera Dícese de la que se echa a última hora de la mañana antes del almuerzo o comida del mediodía.

sotarrarse.  

Sentarse a pleno gusto, con total despreocupación.

taborgas.- 

Término utilizado cordialmente para denominar a alguien de carácter reposado y tranquilo.
tomarse "Tomarse algo en cuenta". Dase por enterado de algo y "no echarlo en en saco roto", es decir,  guardarlos con resentimiento o gratitud, según sea el caso.

trascabillar.-  

Por trastabillar: dar traspiés o tropezones ; enredarse, confundirse.
tumbaíllo Cobertizo pequeño situado sobre una habitación y que se suele utilizar como trastero.

tumbo.-

(Cambio de significado): una gran cantidad. Ejemplo: Ha caído un tumbo de agua
vaciarse... "Vaciarse como un caqui" Referir todo lo que se sabe de un hecho, decir más de lo debido ante preguntas insidiosas o de apariencia inocente.

ventarea.-  

Por ventolera: golpe de viento fuerte y de poca duración.
visita...   "tener visita con".- Dícese de la relación social que mantienen dos personas, generalmente mujeres, en las que se hacen y se devuelven visitas mutuamente cuando sucede algo que así lo requiere en cualquiera de las dos familias. Si "no se tiene visita" no hay que ir a la casa en cuestión.
vulano  Por vilano (apéndice de pelos o filamentos que corona el fruto de muchas plantas compuestas y le sirve para ser transportado por el aire. Flor del cardo.
zancarse Por zamparse (comerse algo rápidamente, con glotonería).

zinguangano: 

Zanguango, perezoso, desocupado.

 

 

 

 
   

 

 FRASES:
- estar montantero: Ir de un sitio para otro sin estar controlado por nadie.
- hacer espamentos:  Hacer aspavientos, es decir, demostrar exageradamente espanto, admiración o sentimiento.
- tirar de beta: Excederse en el gasto o en el uso de las cosas, despilfarrar.
- tomarse aforraeros: Preocuparse demasiado e innecesariamente por algo
- dar un lobao: Padecer una indigestión o cualquier otro mal, siempre a consecuencia de comer en exceso.
- no hay más chinches que la manta llena: Frase de significado ambiguo, como lo es su propia composición: por un lado, quiere decir que hay que aguantarse con lo poco o mucho que haya; por otro, se puede considerar como una queja ante una situación peor de lo que se había previsto.
- estar acebonao: Estar muy grueso, muy bien alimentado.
- galgo candilero: Alguien a quién le gusta comer cosas buenas.
- pillar un colao: Irse con excesivas prisas.
- pa ti la perragorda: Literalmente: tienes razón, acepto tus condiciones o argumentos.

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Publicadas en la revista "Stella" en 1999:

-Pillar zarpa: Sufrir de las consecuencias negativas de un acto sin haber intervenido en él.

- Dar un rapaleo: Reconvenir, amonestar, "dejar a alguien en su sitio"

- Darse el zuri: Irse, desaparecer apresuradamente.

- Armarse una pelagarza: Empezar, desarrollarse una discusión, pelea o estado de confusión.

- Ser un zancajoso: Dícese afectuosamente de quien sale o viaja con demasiada frecuencia, pudiendo sobreentenderse que deja desasistidas sus obligaciones.

- Salir diciendo "fu" como los gatos: Desaparecer de "escena" apabullado por las razones del contrario.

- Estar de galguceo: Comer entre horas, especialmente manjares o golosinas.

- Estar tivante: Estar lleno, a rebosar.

- Ser un pelaespigas: Dícese de alguien poco fiable y sin criterio

- ....me tiene dividío: Me gusta mucho algo.

- ¡Es más fresco que Mantecón! : No requiere aclaración ninguna.

- ... le teme más que a una vara verde: Tampoco es necesario explicar su significado.

- Quedar primos hermanos: Terminar mal una relación entre dos o más personas.

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Publicadas en la revista "Stella" en 2003:

 

- ¡Andando va la barca!: Expresión cargada de optimismo que manifiesta aceptación, conformidad, buena disposición para algo, que todo va bien o que se han puesto los medios para que así sea.

- ... es más malo que Pilón: Se dice de alguien que es especialmente tozudo.

- quedarse más frito que un picatoste:  quedarse dormido de una manera rápida, inemdiata, generalmente a causa del cansancio.

- se presentó y vino:  se dice para significar que alguien ha llegado de forma inesperada, o que su llegada es inoportuna, o bien, ambas cosas.

- ya se dirá, si es palo o pedrá:  el paso del tiempo aclarará las dudas que ahora existen en torno a un hecho o sobre una situación determinada.

_ está visto y aprobao: indica que las cosas tienen que ser necesariamiente así y no de otra forma.

- Tener menos papeles que el chozo´Goro:  que no se tiene documentación alguna, ningún justificante escrito, o  simplemente, crédito.

- estar como vaca sin cencerro: estar desorientado, inseguro, sibn saber qué hacer o a donde ir.

- el lás ( por el haz, vulgarismo): la otra cara del envés o revés.

-  dar su descarte:  dar su opinión

- estar más perdío que Carracuca: estar en una situación extrema, sin solución posible.

- darse un tute:  hacer un trabajo difícil y complicado que requiere un gran esfuerzo.

- ser más malo que arrancao:  aunque contiene cierto matiz jocoso cuando se refiere a quien no hace bien un trabajo o cualquier otra actividad, se suele utilizar con propiedad para designar a alguien  que es realmente perverso.

- el setenario (septenario): funeral que se hace a los siete días aproximadamente de un fallecimiento.

- el cabo de año:  misa de difuntos en el primerar aniversario de un fallecimiento.

- arreglo a:  de acuerdo a

- quedarse dimudao: quedarse demudado, muy impresionado, visiblemente alterado.

- mala cara tiene el perro...: se refiere a una situación claramente adversa, que presenta mal cariz

- repatingarse (por repantigarse o repantingarse): arrellanarse, sentarse cómodamente, de manera relajada.

- estar caducando:  disminuir las facultades, es especial las mentales, de alguien. Un claro síntoma de esta situación es que dicha persona empieza a "dar muy malos golpes".

- muláncano: (peculiar aumentativo de mulo): que es muy obstinado. Se aplica a alguien que difícilmente comprende las razones que se le exponen, o que no las atiende, aunque suele ser una persona de carácter bonachón.

- obejarugo (por abejarugo): le cambiamos el significado, resultando, con ligera variación, un sinónimo del término anterior (muláncano).

- enteriquitico:  entero, enterico, enteriquito, enteriquitico: ¿No resulta exuberante  esta formación en cadena de diminutivos, subiendo cada uno de ellos en intensidad respecto al anterior?

- estar más seco que un escándalo:  estar muy delgado; decimos así en lugar de "estar más secon que un cándalo" (cándalo: rama o tronco seco de un árbol)

- hacer un soletón:  que hace un día muy soleado.

- el que se mienta se presenta: señala la conincidencia que se produce cuando alguien llega a un sitio inmediatamente después de haberse mencionado su nombre.

- verse más negro que tiznao:  tener muchas dificultades para hacer algo.

- el peditorio (petitorio): celebración previa a la boda, que se hacía en casa de la novia con motivo de la "petición de mano" por parte de la familia del novio. A los invitados se les obsequiaba con dulces caseros (rosco, mantecados, crocantes o "coclanes" -como decíamos todos-, pitisús, polvorenes) y con pequeñas copas de anís y risol.

- ser una eminencia:  dícese admirativamente de una persona en consideración a sus méritos o conocimientos.

- estar de siete sueños:  estar profundamente dormido.

- ser más tonto que el cepazo´una barja: más que una ofensa se considera una expresión ocurrente, y se dice acusando a alguien de torpeza, de haber cometido un error.

- requemor  (por resquemor): sentimiento causado en el ánimo por algo penoso.

- a mala leña, buen brazao:  lo que no tiene valor, abunda.

- pasas más hambre que los pavillos de Manolo:  aunque ahora apenas se oye esta frase, hubo una época en la que, por desgracia, sí era frecuente pronunciarla, bien en un sentido ajustado a la más cruda realidad o como manifestación de que toda la comida era poca para quien tenía un apetito fuera de lo común. Eso sí, nunca he llegado a saber quién era el tal Manolo.

(Juan Olivares González)

 

Publicadas en la revista "Stella" en 2006:

 

- ¡nene, con la mosca!.- Admonición o reprimenda que se lee hace a un niño para que deje de molestar.

- ser más borde que un arao.-  En general se refiere a quien es muy rudo, muy tosco, tanto en su aspecto como en la forma de comportarse. Puede significar igualmente, incapacidad para comprender las cosas, incluso las cuestiones más elementales, ser "corto de entendederas".

-zapatiesta.- Por trapatiesta, es decir, trifulca, alboroto, disputa.

-y encima, hinche. Suele decirse a quien, después de salir beneficiado en un lance, un trato o cualquier otra circunstancia, se queja como si él fuese perjudicado. Se dirige también a la persona que exige sin razón alguna, y a quien abusa de la condescendencia de los demás.

- dar p´al pelo.-  Expresión utilizada entre los niños, o refiriéndose a ellos. Significa, literalmente, que se le ha ganado a otro en una pelea, o en cualquier otro tipo de enfrentamiento.

- estar eslanao.- Estar muy cansado, agotado, exprimido hasta la última gota.

- mendruguero.- Desalmado, vago. Persona poco o nada fiable.

- ser del mandil rayao.- Que destaca por su peligrosidad, su agresividad o por otras características negativas.

- bordonero.- Se dice de quién come en demasía o de quien acapara bienes o ventajas, generalmente en detrimento de los demás.

- ...anda y que te zurzan.- Expresión que se usa para desentenderse de alguien o para manifestarle su falta de credibilidad.

- ir o estar de picailla.- Que se habla o actúa con manifiesta intencionalidad.

- ¡ah, amigo...!.- Literalmente: ¡eso no me lo habías dicho, con eso no contaba...! La expresión muy bien puede acabar así: ...conque esas tenemos!.

- esmangarillao.- Roto, fracturado, que ha salido con daño de un percance.

- mascabrevas.- Apelativo más despectivo que cariñoso, aunque algunas veces se utilice en este último sentido. Pretende minimizar, desautorizar a la persona a la que va dirigida.

- ¡anda y espigas!.- Tiene varias acepciones, expresando todas ellas rechazo, o simple negación: ¡no estoy de acuerdo!, ¡déjame en paz!, ¡no me convences!...

- estar apegotonao.-  (probable deformación de "apegotonao"): estar las personas, los objetos o las partículas de algo muy juntas. Dícese de una sustancia espesa que contiene grumos.

-  ser un lampa, estar lampando.- Que manifiesta exageradamente, con gestos de ansiedad, su gran afición por la comida. Ser un glotón.

- no me tires de las plumas que mira que cacareo.- Apenas requiere explicación... no me provoques, que puedes obtener la respuesta que no esperas.

- rabiando (ha sío rabiando).- Que ha ocurrido algo, o ha sido realizado, de una manera muy ajustada, por los pelos.
- tener tarea.- Se aplica a una persona para indicar que es de trato difícil o que tiene mal carácter.
- ¡ahí va la vaca!.- Expresión de claro origen festivo que se utiliza jocosamente en situaciones informales, intrascendentes.
- ser más fijo que un ramal.- Se dice de un hecho o circunstancia que se cumple con toda seguridad, o de una persona seria, responsable.
- ir a las habas.- Perder, bien sea en un juego, apuesta, envite u otra confrontación, así como en cualquier circunstancia de la vida misma.
- cacarrache.- Persona que refunfuña y se queja constantemente, sin que le asista ninguna razón. Mentecato, que no tiene criterio.
- picar la basca.- Dícese cuando apetece hacer algo de manera espontánea, necesidad que lo requiera ni motivo que lo justifique.
- charramandusca (hacer algo a la).- Realizar una tarea de forma especialmente desordenada, «a prisa y corriendo», sin poner interés ni cuidado.
- limpiar la era.- Liquidar una cuenta antes de que se haga más grande y pueda complicarse la situación. Resolver un asunto enmarañado para, a partir de ese momento, poder empezar desde cero.
- enrabizcar.- Enrabietar, es decir, inquietar, molestar a alguien con pequeños continuados ataques que, generalmente, le enfadan y le hacen perder la compostura.
- guardar pa simiente’rábano.- No utilizar una cosa con el fin de que se gaste o se agote, proceder como si tuviese un valor que en realidad no tiene.
Termino con un dicho que hace referencia a la festividad de nuestro Santo Patrón: «viene san Juan, ya llegará», sentencia que nos recuerda que todo tiempo, por muy lejano que nos parezca, ha de cumplirse inexorablemente; que hay hechos que ocurrirán a tiempo cabal, al margen de lo que se haga para adelantarlos o retrasarlos.

 

 

Publicadas en la revista "Stella" en 2007:

 

abocinarse - Acercarse excesivamente a un objeto, a una persona o al lugar de un acontecimiento.
allí alantones.- Indica un lugar muy adelantado, muy lejano con referencia a quien habla. Como la siguiente, es una locución propia del lenguaje infantil.
allí arribotes.- Allí arriba, muy arriba, a una gran distancia.
lejáncanos.- Que está exageradamente lejos.
estirajar.- Estirar con fuerza, casi hasta romper o rajar.
estar a orza.- Estar a gusto, con todas las necesidades cubiertas.
marranear la salsa.- Estropear algo que hasta ese momento estaba saliendo muy bien.
estar más serio que una gallina mala.- Mostrar preocupación y pesadumbre a causa de una adversidad o de un hecho con el que no se contaba.
agujeráncano.- Particular aumentativo de agujero.
dar más vueltas que un trompiche.- Andar muchos pasos para resolver un asunto. Ir rebotado de un sitio a otro.
estar más ensuciao qu’el papel de una lacena.- Literalmente, que está muy sucio. Por extensión, se refiere a alguien sin escrúpulos.
despaciquillo.- Muy, muy despacio.
¿qué es, paja...?.- Pregunta retórica que pretende resaltar la importancia de aquello a lo que se refiere.
esjraciao. Desgraciado, pero la forma de decirlo atenúa el sentido del término, dejándolo en desabrido, sin gracia, malasombra...
estar en danza.- Estar ocupado en una actividad excepcional que requiere esfuerzo, tiempo y especial atención.
cansaliebres.- Cansoso, reiterativo.
machacar como el esparto.- En cualquier contienda o enfrentamiento, ir a por todas, no tener «piedad» del adversario.
un porción (de cosas).- Curiosamente, indica una gran cantidad de algo.
hacer gentes.- Comportarse de manera inadecuada públicamente, llamar la atención.
retartalilla.- Retahíla. Discurso inconexo y sin sentido que se dice de forma monótona y apresurada.
¡que se te van los pavos..!.- Expresión infantil casi en desuso, que significa literalmente: ¡espabila, que no te enteras de nada!
poquititillo.- Muy poco, prácticamente nada.
aliviar.- Darse prisa en hacer algo.
ni se muere padre ni nos comemos la olla.- Quiere decir que, al estar pendiente de una cosa muy importante que requiere toda nuestra atención, dejamos desatendida otra que, aunque menor, también tiene su importancia.
¡te quejas más que la marrana de Víllora...!.- Se refiere a quien, a pesar de estar en una buena situación, no deja de quejarse continuamente.
¡el uno «soo...» y el otro, «arre»!.- Apropiándose de las expresiones que se utilizan para fustigar a los burros, el dicho indica que se pide a una misma persona actuaciones claramente contradictorias.
ejaznatar.- En este verbo, que es una pura onomatopeya, se funden el órgano, gaznate, con la función, desgañitarse.
es buena seña.- En sentido literal: es un buen síntoma.
ser más del campo que un chaparro.- Quiere decir exactamente lo que dice, pero con un tono cordial, sin ninguna connotación negativa.
Y termino con esta hermosa expresión:
comerse la aceituna en el árbol.- Gastar lo que no se tiene aún. Con la reciedumbre que le es propia, la gente del campo —la vieja y sabia gente del campo— la ha dicho siempre en sentido negativo: nunca me he comido la aceituna en el árbol..., dando así, en pocas palabras, una sencilla y rotunda lección de economía práctica.

 

 

 

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TRADICIONES

 

Las bodas El luto Fiesta de los Santos La matanza Los quintos

LAS BODAS

   Cuando una pareja quería convertirse en tal, de cara al resto de la gente, el primer paso era que  el novio entrara a hablar con los padres de la novia para pedir el consentimiento y aceptación de éstos. 

Si el pretendiente era aceptado, resultaba habitual que la novia comprara dos arrobas de lana que después iba a lavar a un río, arroyo o pilar a la vez que se preparaba una comida en el campo.   Una vez que secado la lana en la casa, se abría todas las noches y esto formaba parte del tiempo que compartían los novios en la casa materna. La tradición marcaba que la pareja se casara cuando el hombre venía de la mili, "cuando había cumplido el servicio", según la expresión al uso. Era en ese momento cuando se celebraba la ceremonia de pedir a la novia por parte del novio y los padres de éste, y al mismo tiempo se fijaba la fecha del  "peditorio" y de la boda que solía celebrarse tres meses después.

  El peditorio podía ser más o menos abierto. En algunos sólo acudían los familiares más allegados mientras que en otros también asistían amigos y parientes más lejanos. La repostería y las bebidas dulces eran los protagonistas exclusivos del banquete: galletas, mantecados, roscos, caramelos y peladillas para los niños acompañados de una bebida muy popular entonces, el risol, de aguardiente y café. Para este acto se colocaban las sillas para los asistentes, pegadas a la pared, sin mesas, y se iba pasando una bandeja con un tipo de dulce para que cada uno se fuera sirviendo. Cada bandeja constituía una "rueda", siendo lo normal que se hicieran tres con dulces distintos. Si se pasaba de estas tres ruedas se traducía en un síntoma del buen nivel económico de la familia. Lo asistentes solían llevar un pañuelo para envolver los dulces que les sobraba, para luego consumirlos en casa. Igual se hacían las ruedas con las bebidas.

  Una vez fijada la fecha de la boda, se iniciaban en la iglesia las amonestaciones que solían durar tres meses. El sacerdote las leía en las misas de todos los domingos. Como se sabe, ahora se exponen escritas, en un tablón de anuncios. 

  El mismo tiempo debía estar la novia sin salir a la calle hasta el día de la boda.

 

 

LOS RIGORES DEL LUTO

    La muerte de alguien acarreaba para la familia cerrar las puertas a cal y canto en lo que a la vida social se refiere, no en sentido figurado sino real ya que las persianas permanecían echadas durante al menos un año. La norma era que los más cercanos (primer grado) estuvieran tres años justos sin salir a la calle "ni siquiera a tomar el fresco en la puerta",especialmente las mujeres. Éstas se ponían un velo en la cabeza y una especie de foulard largo y además manga larga  y medias incluso en verano ;los hombres, sobre todo los de la clase baja se colocaban un pañuelo anudado al cuello, aunque, en general, no estaban obligados a cumplir un luto tan riguroso como el de las mujeres de la familia.

   Dentro de estas normas tácticas se incluía el que  ni siquiera en un año se pudiera visitar a las familias de otro difunto y en su lugar "se les mandaba recado", es decir, el pésame a través de otra persona, ya que no visitar a la familia de otra persona que hubiera fallecido significaba automáticamente la ruptura de relaciones. Se solía pagar a una mujer para que fuera de puerta en puerta para avisar que se celebraba una misa por el difunto. Lo habitual era a los

siete días el llamado "setenario" y al año,el "cabodaño".

 

FIESTA DE LOS SANTOS

 

      El día de los Santos era una jornada de celebración y tradiciones de rancio sabor.

   Algunas gastronómicas y otras sociales sin olvidar el importante componente religioso y de recuerdo a los difuntos. Además de las tradicionales gachas que aún se siguen preparando, era habitual llevar calabazas y boniatos al horno para asarlos, elaborar el pan de higos o los deliciosos "casaos o casamientos" que no son otra cosa que higos secos rellenos de bellotas y nueces. Las castañas asadas, bien en la propia casa o bien por las castañeras de la calle, la ensalada de calabaza, las rosas de piña y la carne de membrillo completaban el bodegón gastronómico que abría en noviembre con los productos típicos de estas fechas.

 En el plano social han desaparecido

la mayoría de las costumbres pero algunas persisten como la de tapar las cerraduras de las puertas con los restos de gachas y calabaza, como una broma o con la intención de manifestar el interés por la muchacha que ahí viva.

  Los monaguillos salían a las  calles por la tarde a pedir  dinero

 y comida, como gachas, higos, membrillos, pan de higos o granadas para las ánimas benditas. Éstos eran los encargados de que las campanas de la iglesia estuvieran sonando toda la noche en recuerdo de los difuntos.

   Estos días eran apropiados, por otra parte, para que algunas personas ganaran algo de dinero. Era una práctica habitual enviar a gente para que mantuviera mariposas de aceite y faroles toda la noche encendidos en el cementerio(este trabajo solían hacerlo viudas o gente que trabajaba durante todo el año para alguien).

 

 

 

LA MATANZA

 

       Tener la despensa disponible para todo el año, 

sobre todo para la recogida de la aceituna, era el 

fin de la matanza del cerdo que tenía lugar cuando Noviembre empezaba a alborear, de ahí el refrán "por San Andrés, mata la res" El hecho estaba revestido de una gran solemnidad porque, aparte del trabajo en sí, suponía un acto social, familiar y festivo de primera magnitud.

  "Los matarifes, casi de madrugada, cogían el cebado gorrino de la pocilga mediante un garfio de hierro que clavaban en la parte baja del hocico y lo arrastraban hacia la "mesa de los sacrificios" que, junto, junto con las "artes" de la matanza, recorrían en en muchas ocasiones los domicilios vecinos que esperaban el turno de los jiferos. Una vez el puerco sobre el banquillo y mientras el fuego ardía alimentado con astilla, sarmiento, leña de olivo y ramón, haciendo arder el agua en la caldera de cobre bruñido en su interior. El marrano se sacrificaba mediante una certera puñalada en la gar-

ganta, por la que, sin sacar el cuchillo, manaba roja e impresionante la sangre, mientras la matan-

cera movía y movía cesta, que iba cayendo a un lebrillo de cerámica para evitar la coagulación.

   Acto seguido y ya sin vida el animal, se deposi-

taba en una artesa y, con el agua hirviente y unas 

cucharas de hierro y piedras de asperón, se despoja-

ba a la víctima de las cerdas y de las pezuñas. Se

le extraían los intestinos y las vísceras y se col-

gaba el cerdo, ya en canal, de las patas traseras a

un camal que era izado por medio de una soga a un agujero del techo abierto expresamente"(R.Quesada)

  Pasadas unas horas, se descuartizaba y se prepara-

ban los jamones y el tocino para que se curaran durante varios meses envueltos en sal gruesa.

  Con la carne del cerdo adobada de distintas formas se realizaban los embutidos (chorizo, salchichones y varios tipos de morcillas) mientras la sangre era aprovechada para elaborar la exquisita morcilla negra o morcilla de arroz de la que se encargaban las matanceras más expertas.

  Para aguantar las intensas noches de juegos y bailes-jotas, boleros, corros, pasodobles y los pri-

meros aguilandos- que aderezaban la matanza se pre-

paraba una cena muy especial con sopa hervida, cocido(llamado "olla! porque se ponía en la sartén de la matanza) pringá y ensalada matancera a base de melón, granada, aceite y sal.

  De la cocción de la morcilla y antes de embutirla

se sacaba cierta cantidad -llamada "ajo"- que se consumía durante unos días, existiendo la costumbre de repartir en tazas entre los familiares, vecinos y

amigos, encargo que solían hacer las chicas que asistían a la matanza, ataviándose para esto con unos delantales (mandiles) inmaculadamente limpios.

 

 

LOS QUINTOS

 

     Cuando una quinta se iba a incorporar a filas, la semana anterior se reunían todos en una casa en la que se organizaban comidas y bailes. Por las tardes y noches salían a la calle a tocar serenatas y jotas provistos de instrumentos (platillos,panderetas,acordeón y guitarra.

   Para la mayoría era la primera vez que estrenaba un traje y también la primera que iban a salir de su pueblo, de ahí la importancia. En los bailes que organizaban invitaban a todas las mozas del pueblo a las que dedicaban sus piropos.

       No estaban exentos estos días de las bromas y travesuras de los mozos que instaban a la gente que pasaba por la calle a beber vino de una bota, robaban macetas y uvas y llenaban las noches con suscanciones

   La larga duración de la mili(tres años en los años 30 y 40, y 18 meses después) convertía la partida de los quintos en una gran despedida.

   Hasta hace muy poco , familiares y amigos estaban hasta altas horas de la madrugada en la casa del quinto, lo que se llamaba "despedir al quinto al que daban dinero para sobrellevar la ausencia (esta costumbre se ha mantenido, aunque muy difuminada porque, hasta este año en que la mili es voluntaria, había reemplazos distintos.

   La parte religiosa consistía en ofrecer una misa a la Virgen acompañados de los más allegados.

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OFICIOS  

SOMBRERERO

Sombreros y gorros que hoy representan sólo a ciertas profesiones o son usados para celebraciones concretas como un toque de distinción, fueron hasta los años sesenta una pieza básica del vestuario, sobre todo masculino. Con su caída en desuso la profesión de sombrerero quedó también prácticamente abandonada  y con ella los charoles, telas, cintas, fieltros y otros materiales. Juan Pedro "el sombrerero" fue uno de los últimos de la zona en dejar la confección de sombreros y gorros de fieltro y paja.

 

LAÑADOR

 

Eran artesanos por lo general ambulantes que se dedicaban al arreglo de cántaros, pucheros, lebrillos, orzas, tinajas, botijos y otros objetos de loza o de porcelana mediante grapas o lañas de metal. Éstas se colocaban uniendo los  trozos dañados, y posteriormente se recubrían con una pasta de cal viva y clara de huevo. Como complemento a este trabajo también se encargaban de arreglar paraguas y de atirantar los somieres de las camas cuando habían cedido.

 

PORQUERO Y PASTOR

 

El cerdo como despensa para todo el año, la cabra para la leche que se tomaba y el burro como eje de todas las tareas del campo hace tiempo que pasaron a mejor vida en la economía doméstica y con ellos las personas que se ocupaban de su cuidado: los porqueros y pastores de la vez

"Llevaba tres cosas: un palo, un látigo y una caracola de hojalata", dice uno de estos porqueros. Sonando la caracola recorría  las calles del pueblo llamando a los cerdos que salían a la puerta de la casa y se iban tras él a pastar durante todo el día al campo. Cada familia tenía uno o dos cerdos (burros o cabras) y pagaba al porquero o pastor de la vez para que llevara su animal en la piara o en el rebaño. " A mediados de los años 30 cobraba una peseta al mes por cabeza de ganado". Los primeros días llevaba a los cerdos al atardecer de vuelta a sus casas, pero al cabo de una semana cada uno de los animales sabía volver a su casa desde la entrada del pueblo, hecho que aprovechaban los niños para hacer de los animales su caballo particular.

 

ESPARTERO

 

Este oficio era una de las actividades artesanales más importante de la zona. Los esparteros abundaban en todos los pueblos dado el gran aprovechamiento del esparto en la fabricación de útiles para las labores del campo. Trabajaban la trenza de esparto, llamada pleita, para convertirla en serones, aguaderas, espuertas, capachos, cimbeles, serillas, jarpiles, barjas, ceberos, sogas o suelas de quizneja y todo ello utilizando la habilidad de sus manos y sus tijeras. (Muy conocido, Miguel Ruiz, "el espartero")

 

COSARIO

 

Esta palabra designaba a un recadero público que trabajaba  por su cuenta y que normalmente conseguía artículos que no había en el propio pueblo . Llevaba una lista con todos los encargos y los nombres de las personas. Cobraba una peseta por encargo. A la noche, los encargos estaban en el pueblo. Se solía ir desde Navas a Úbeda o a Linares, siendo las personas más conocidas, Maria La Reyes e Higinia.

 

 

DULCERA

 

Sin el trabajo de una dulcera, la celebración del peditorio o de la boda era hasta no hace mucho inconcebible. Eran mujeres que conocían los secretos de deliciosas recetas que conforman la gastronomía popular. Trabajaban durante uno o dos días a domicilio, en la casa de los novios, donde cocinaban los roscos de aguardiente, de sartén, mantecados, galletas y magdalenas, entre otros. (Andreíca)

 

ALADRERO

 

Se conocía con este nombre a las personas que fabricaban todo tipo de aperos de labranza como ubios, timones, arados de madera, cuatro costillas, etc... Además construían pinas para las ruedas de los carros y carros de madera, un trabajo que exigía una gran precisión y profesionalidad. Pero gracias a la parte más fácil del oficio, como echar cabos a herramientas como la azada, el hocino o el hacha, todavía no ha desaparecido totalmente.( Juan Cobo)

 

 

 

 

 

 

 

TALABARTERO O ALBARDONERO

Era el encargado de fabricar todos los aparejos de los burros y demás animales de carga, tales como jarmas, ropones, atarres, bozales, cabezales, así como los atalajes para los coches de mulos o caballos, y lonas para las tiendas de los pastores. (Era conocido "Andrés el talabartero")

TRAPERO

"!Niños, tiraos al suelo

rompeos la camisa con el tío trapero!

 

Con reclamos de este tipo los traperos recorrían las calles de los pueblos en busca de algo que comprar o vender Zapatillas viejas, alpargates de cáñamo o de yute y pellejos de conejo eran algunos de los trapos que atesoraban hombres como "Gallinaza", "Pericón", "el Pepón" o Domingo "el trapero". Fue un oficio de gente bastante pobre, no muy bien considerado. Los niños se dedicaban a reunir pellejos para dárselos al trapero a cambio de golosinas, palodús, algarrobas, agujas y alfileres o barquillos de canela. Los más viejos aún recuerdan las canciones que anunciaban la visita del trapero.

"Vaya, vaya, vaya, los barquillos de canela,

pa tu tía, pa tu abuela

han venido en avión

de la China y del Japón.

 

Tomo los trapos meaos

cagaos y churreteaos.

¡El que lo prueba repite

y el que no le da la gripe!"

ENREDADOR, SILLERO

Antes de que las sillas de diseño se instalaran en los hogares más humildes, el oficio de enredador o sillero gozó de gran popularidad. Mucha gente conocía los secretos de la anea, la pita o el esparto, materias primas que aderezadas con una gran habilidad manual, conferían su impronta a este trabajo. Ramón Quesada, en su obra "Übeda, :hombres y nombres", describe la forma de trabajar de estos artesanos: "al llegar los meses de calor, la anea era segada aún verde y puesta a secar, para ser anudada en haces. Una vez en la casa, en el humilde obrador, al que llegaba luego de gran trabajo a lomos de las caballerías o sobre las espaldas de los mismos artesanos que recorrían muchos kilómetros así cargados, se seleccionaba y humedecía; operación que se realizaba para obtener de ella un justo grado de flexibilidad que pudiera permitir su posterior trabajo. Luego, las habilidosas manos de estos hombres y mujeres, iban trenzando y torciendo con destreza hasta confeccionar un cómodo y mullido asiento. La pita y el esparto fueron materiales que también manejaron estos artesanos. Era conocida en Navas, Maria Juana, "la sillera".

COSTURERA

La boda era antiguamente un fenómeno que generaba a su alrededor toda una ceremonia en la que se requería el trabajo de gente ajena, como las costureras. A su cargo corría una parte fundamental de la dote de los novios. Unas semanas antes de producirse el enlace la costurera visitaba a los prometidos para tejer en sus casas la ropa interior y otras prendas. Los  sastres solían cortar la ropa y las costureras, muchas de ellas viudas, se ocupaban de coserlas. A veces llevaban su propia máquina de coser.

Esta profesión desapareció hace más de veinte años a medida que las costumbres sociales se fueron modificando y el trabajo manual fue sustituido por el industrial y por los nuevos tejidos.( Juana "La chorreras")

ARRIERO

Arropados con sus caballerías se dedicaban a acarrear todo tipo de materiales: piedras, arena, aceitunas, ramón, barda, leña, etc... En los años cuarenta la carestía de la vida y la falta de trabajo convirtió a muchos arrieros en estraperlistas  que llevaban aceite a otros pueblos y provincias y traían pan, patatas, harina, habichuelas, garbanzos, vino y otros productos básicos que después vendían. Cuando se dedicaban sólo a su trabajo les tocaba lidiar con las fuerzas de sus caballerías (los arrieros no capaban (castraban) a sus animales para que  tuvieran más arrojo) y con la noche, porque a veces trabajaban más que por el día. Y cuando no había trabajo solían  dormir con los animales al campo, lo que se llamaba "salir de careo". ("El chiriver", "Los Benido"...)

 

 

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TRUCOS CURATIVOS 

Paja cocida con corteza de chaparro  Para el dolor de muelas.
Sedas de piña de maíz cocidas  Para orinar.
Infusiones de malva con un poco de aceite crudo.