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USOS,
COSTUMBRES, TRADICIONES... 
Navas de San Juan es un pueblo andaluz, del norte de Andalucía, con sus blancas
casas, como fantasmas que quieran asustar al tórrido sol del verano. Sus
habitantes, herederos de la cultura fenicia, griega , latina, árabe, son
gente sencilla y trabajadora, faenando el olivo la mayor parte del año,
buscando el sustento en vendimias y recolecciones de provincias próximas o en
el extranjero, con sus propios negocios o profesiones, tienen el genotipo del
hombre andaluz: alegre, optimista, acogedor, abierto....y trabajador ( a
pesar de la leyenda)
La ilustración, una maravillosa
pintura que publicó el Diario ABC , y cuyo autor es gran pintor Angel
Díaz Huertas, representa a nuestros antepasados... Un imagen que nos puede
recordar la Andalucía de guitarra, hambre y pandereta que , afortunadamente ha
desaparecido de la leyenda y de la realidad.
Las costumbres de los naveros no
difieren mucho del resto de los andaluces, pero siempre hay algo personal , a
cuyo examen me quiero referir.
Quiero hacer notar que mucho de
lo que aquí se relata existe sólo en el recuerdo de los mayores, aunque algo
queda todavía de aquellas entrañables costumbres...
"Pleno de belleza, encerrando toda la
sabiduría que sólo la experiencia colectiva de los pueblos puede acumular a
través del tiempo, aún resuena entre nosotros un lenguaje sencillo, inmediato,
sin pretensiones y, por eso mismo, jugoso, certero, y con unos contenidos y
construcciones que en muchos casos resultan modélicos" (Juan Olivares
González)
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"EL VOCABULARIO
DE MI PUEBLO" |
| abocinarse |
Acercarse
excesivamente a un objeto, a una persona o al lugar de un acontecimiento. |
| agobiaero |
Situación o circunstancia opresiva, que causa
malestar o angustia. Suele utilizarse para magnificar una ocasión que en
realidad puede que no sea tan intensa. |
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albarca |
Por abarca
(antiguo calzado de cuero que se asegura con cuerdas o correas sobre el
empeine y el tobillo. |
| aliviar |
Darse
prisa en hacer algo. |
| allí
alantones |
Indica
un lugar muy adelantado, muy lejano con referencia a quien habla. Como la
siguiente es una locución propia del lenguajes infantil. |
| allí
arribotes |
Allí
arriba, muy arriba, a una gran distancia. |
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amogar.-
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Saldar una deuda, pagar. |
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amorrear.
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Cortar el pelo dejándolo
excesivamente corto. |
| apúrate |
Dáte prisa. |
| arderse... |
"arderse el aceite": Tener dificultades para
conseguir algo. La expresión "se te va a arder el aceite" quiere decir
literalmente "no vas a lograr lo que pretendes" |
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atrojillar.- |
(Término
utilizado en albaliñería): Cubrir con cemento, pasando la regla, una
pared de nueva construcción, o una vieja, previamente descarnada.
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avolearse,-
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Caerse desde una cierta altura. |
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bollagas
o mollagas.- |
Apelativo
cariñoso que se aplica a un niños, o a un adulto, de constitución
gruesa y carácter tranquilo. |
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camameo
.- |
Actitud
no exenta de adulación que consiste en fingir despiste o estupidez para
conseguir un beneficio de alguien. |
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cansaliebres |
Cansoso,
reiterativo. |
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cantearse .-
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Moverse, perder el equilibrio o la
compostura. |
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castrojo.- |
Palurdo, torpe, que se pone en
evidencia |
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cernadero |
(por cernedero: Lienzo que se pone
delante la persona que cierne la harina para no enharinarse la ropa) Paño
de cocina. |
| cofrentar.- |
Por confontrar : cotejar,
comparar, poner frente a frente a dos personas, ideas o situaciones. |
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coscurrear.-
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Masticar por lo bajo algo crujiente |
| chancharamancha.- |
Irresponsable, entrometido. Dícese de
alguien sin criterio, con un comportamiento impropio de un adulto.
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| chaparrá, chaparraílla |
"caer una chaparrá, una chaparraílla".- Llover con
cierta intensidad durante poco tiempo. |
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chaspalindes.- |
Denominación afectuosa, de un gran
frecura expresiva. Se dirige generalmente a un niño. |
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chichimique.- |
Cría de pájaro. En general, dícese
de algo diminuto. |
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chichoplos.- |
Nombre de
un alimento inexistente, que se emplea de forma burlesca y cuyo
contenido equivaldría a aire, vacío, nada... Cuando yo
era niño, al preguntar a mi madre: ¿qué vamos a comer?, respondía en
muchas ocasiones y de una manera absolutamente enigmática: "chichoplos
en salsa", dejándome desconcertado, sin llegar a comprender
cuál podría ser tan extraña comida. |
| Dejar... |
"Dejar buen rastrojo" Dicho con retintín, quiere decir
exactamente lo contrario de lo que en principio pudiera entenderse: dejar
mala memoria por un comportamiento indebido. La misma idea se puede expresar
de forma negativa, aunque es menos corriente: No ha dejao buen rastrojo |
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despaciquillo |
Muy, muy
despacio |
| difarear: |
Desvariar, decir cosas sin sentido. |
| disipela |
Por "erisipela" (inflamación microbiana de la
dermis, comúnmente acompañada de fiebre) |
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efarrao.- |
Desbarrado, que discurre y
actúa fuera de razón. Sin límite en su comportamiento. |
| ejarbillao.- |
Desgarbado, desgarbillado, falto
de garbo y porte |
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ejarramiento.- |
De desgarramiento:
que tiene las ropas desgarradas, harapiento. Dícese , en general, de
quien presenta un aspecto desolador, incluso con rasguños o
heridas. |
| ejaznatar |
En este
verbo, que es una pura onomatopeya, se funden el órgano, gaznate, con la
función, desgañitarse. |
| ejorbernarse |
Desgobernarse (desencajarse, dislocarse,
descoyuntarse los huesos. |
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empestillar.- |
Fastidiar, tomar a alguien como
objetivo para causarle perjuicio o mal. |
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enfollinarse.- |
Enfadarse y dar muestras ofensivas de
es enfado. |
| escacharrao |
"estar o quedarse escacharrao" : se dice de
alguien`para destacar que se encuentra muy satisfecho por alguna
circunstancia concreta. Y se "queda escacharrao", quien de manera natural o
relajadamente, se queda dormido en una postura o situación nada habitual. |
| escurrizón |
Por "escurrimiento" (acción y efecto de
escurrirse). La rotunda terminación en aumentativo produce una sensación de
intensidad. |
| esjraciao |
Desgraciado,
pero la forma de decirlo atenúa el sentido del término, dejándolo en
desabrido, sin gracia, malasombra. |
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enivelar.- |
Acertar,
atinar. Utilizamos el término con un segundo significado; decimos "Fulano
parece que está un poco más enivelao", reflejando una cierta
mejoría en su aspecto o padecimiento. |
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enramblar.- |
(Cambio de significado):
inundar, llenar un lugar de un determinado objeto o sustancia. |
| espeluchar |
Desperenderse el primer pelo o pelusa de una animal
nuevo. En ese caso se dice que el animal "está espeluchando". |
| espeluznao |
Se aplica a alguien de aspecto o comportamientos
inadecuados, que tiene mal pelaje. |
| espicorrar |
Empezar un alimento, generalmente el pan, antes de
tiempo tomando un trozo de un "pico" o extremo del mismo. |
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espizcar.- |
Hacer partes muy pequeñas de algo,
desmenuzar |
| estirajar |
Estirar
con fuerza, casi hasta romper o rajar. |
| estar a
orza |
Estar
a gusto, con todas las necesidades cubiertas. |
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esturrear. |
Espurrear,
espurriar. Transformamos
los que es rociar con agua u otro líquido expeliéndole por la
boca en desparramar algo, líquido o partículas sólidas, dando
pues a la palabra un significado más amplio, más rico. |
| faltar... |
"Faltar un san Juan". Se dice de alguien que "le falta un
san Juan" cuando esa persona manifiesta un comportamiento fuera de lo
normal. |
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fogarrina.- |
Acaloramiento físico; situación
ambiental densa y sofocante propia de las altas temperaturas del verano, |
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gríngolo.- |
Dícese
de quien hace frecuentes viajes, salidas o excursiones, y, en general, de
quien dedica demasiado tiempo a su holganza y diversión |
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guizcar.- |
Por guisgar azuzar,
comprometer. |
| haba |
"tener un haba": Tener una
hinchazón en la piel. generalmente como consecuencia de una picadura de
insecto. Al rascarse para aliviar el picor aumenta la inflamación, que se
destaca algo más blanca, sobre un cerco ligeramente enrojecido. |
| hacerse los deos... |
"Hacerse los deos huéspedes" Desear con ansiedad
o tomar de algo apetecible una cantidad mayor de lo que es razonable. Aunque
la expresión no es privativa de nuestro pueblo, si es relevante el
significado hiperbólico conque la empleamos, que casi supera a la realidad. |
| hato |
"poner el hato".- Al pie de la letra, significa
"instalarse, establecerse en un sitio". Por extensión, decimos frases como
éstas: Como no te estés quieto te voy a dar un tozolón que vas "a poner
el hato" cerca..., dirigida cariñosamente a un niño intranquilo, que no
para de interrumpir o molestar; o bien, no sabes "dónde vas a poner el
hato"..., si es que alguien va de un lado para otro sin saber dónde
quedarse. También es corriente hacer en la calle la siguiente pregunta a
modo de saludo: ¿Qué, dónde vas a poner hoy el hato? , que quiere
decir que dónde va a ir hoy de aceituna, que dónde va a "ligar" u otra
cuestión conocida por el que pregunta y por el interpelado. |
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impentar. |
Descargar en alguien el malestar
propio o culparle de algo. |
| ir a... |
"Ir a cuerpo gentil" No ir suficientemente abrigado en un
tiempo que así lo requiere. |
| jerga |
"Estar en jerga" Estar a medio hacer, sin terminar. |
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jerguear
|
Pegar a alguien, darle una paliza |
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lambreao.-
. |
Golpe o castigo dado a alguien con una
vara, cinta o correa |
| lejáncanos |
Que está
exageradamente lejos. |
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llamaretá.- |
Llamarada, lengua de fuego. |
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mendrugueo.-
(estar de) |
Perder el tiempo en tareas perniciosas
e improductivas. |
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morciguero.- |
Dícese de una gran cantidad de un
producto, sustancia o cosa. |
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mosquerrerío.- |
Multitud de moscas,especialmente
inoportunas y fastidiosas. |
| no te... |
"No te escuides" (No te entretengas) |
| no te... |
"No te estés" (No tardes en volver) |
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papajote.- |
Masa de
harina de trigo con sal y levadura, que se fríe en aceite de oliva y
presenta una textura ahuecada y crujiente y tiene un sabor delicioso. |
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pasteras.- |
Marcas de suciedad en la cara,
generalmente de los niños, producidas al comer o al jugar. |
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pimponear.- |
Cobrar más de lo debido por un
artículo o servicio. |
| pilitra |
Por "aspidistra" (Planta liliácea con hojas
persistentes, grandes y alargadas, de color verde oscuro y con peciolo y
nervios bien señalados) |
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poquititillo |
Muy
poco, prácticamente nada. |
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puntillón.- |
Puntapié. |
| ramonear |
Ir de un lado para otro, de una acción a otra de
manera superficial, sin detenerse en los detalles, ni en la esencia de las
cosas. Ser inconstante. |
| retartalilla |
Retahíla.
Discurso inconexo y sin sentido que se dice de forma monótona y apresurada. |
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sarretazo.- |
Golpe seco dado a alguien con un palo
u otro objeto rígido. |
| seca |
"tener una seca". Tener un pequeño bulto en el cuello.
Se llamaba también "tener un ganglio" y se decía que era a causa de padecer
anemia. |
| se murió... |
"Se murió Maleno, bueno..." Literalmente: no me interesa lo
que haya podido suceder. |
| ser más viejo... |
"Ser más viejo que un quiñón" Ser muy viejo. Si se refiere a
una persona suele tener una connotación ligeramente peyorativa, si bien
siempre en clave de humor. En cualquier caso, no alcanzo a comprender del
todo el motivo de la comparación. |
| siesta marranera |
Dícese de la que se echa a última hora de la mañana antes
del almuerzo o comida del mediodía. |
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sotarrarse.
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Sentarse a pleno gusto, con total
despreocupación. |
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taborgas.- |
Término utilizado cordialmente para
denominar a alguien de carácter reposado y tranquilo. |
| tomarse |
"Tomarse algo en cuenta". Dase por enterado de algo y "no
echarlo en en saco roto", es decir, guardarlos con resentimiento o
gratitud, según sea el caso. |
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trascabillar.- |
Por trastabillar: dar traspiés
o tropezones ; enredarse, confundirse. |
| tumbaíllo |
Cobertizo pequeño situado sobre una habitación y que se
suele utilizar como trastero. |
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tumbo.-
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(Cambio de significado): una gran
cantidad. Ejemplo: Ha caído un tumbo de agua |
| vaciarse... |
"Vaciarse como un caqui" Referir todo lo que se sabe de un
hecho, decir más de lo debido ante preguntas insidiosas o de apariencia
inocente. |
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ventarea.- |
Por ventolera: golpe de viento
fuerte y de poca duración. |
| visita... |
"tener visita con".- Dícese de la relación social que
mantienen dos personas, generalmente mujeres, en las que se hacen y se
devuelven visitas mutuamente cuando sucede algo que así lo requiere en
cualquiera de las dos familias. Si "no se tiene visita" no hay que ir a la
casa en cuestión. |
| vulano |
Por vilano (apéndice de pelos o filamentos que
corona el fruto de muchas plantas compuestas y le sirve para ser
transportado por el aire. Flor del cardo. |
| zancarse |
Por zamparse (comerse algo rápidamente, con
glotonería). |
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zinguangano: |
Zanguango, perezoso,
desocupado. |
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FRASES:
- estar montantero: Ir de un sitio para otro sin estar controlado por
nadie.
- hacer espamentos: Hacer aspavientos, es decir, demostrar
exageradamente espanto, admiración o sentimiento.
- tirar de beta: Excederse en el gasto o en el uso de las cosas,
despilfarrar.
- tomarse aforraeros: Preocuparse demasiado e innecesariamente por algo
- dar un lobao: Padecer una indigestión o cualquier otro mal, siempre a
consecuencia de comer en exceso.
- no hay más chinches que la manta llena: Frase de significado ambiguo,
como lo es su propia composición: por un lado, quiere decir que hay que
aguantarse con lo poco o mucho que haya; por otro, se puede considerar como una
queja ante una situación peor de lo que se había previsto.
- estar acebonao: Estar muy grueso, muy bien alimentado.
- galgo candilero: Alguien a quién le gusta comer cosas buenas.
- pillar un colao: Irse con excesivas prisas.
- pa ti la perragorda: Literalmente: tienes razón, acepto tus
condiciones o argumentos.

Publicadas en la revista "Stella" en
1999:
-Pillar zarpa: Sufrir
de las consecuencias negativas de un acto sin haber intervenido en él.
- Dar un
rapaleo: Reconvenir,
amonestar, "dejar a alguien en su sitio"
-
Darse el zuri: Irse,
desaparecer apresuradamente.
- Armarse una
pelagarza: Empezar,
desarrollarse una discusión, pelea o estado de confusión.
-
Ser un zancajoso:
Dícese afectuosamente de quien sale o viaja con demasiada frecuencia,
pudiendo sobreentenderse que deja desasistidas sus obligaciones.
- Salir diciendo
"fu" como los gatos: Desaparecer de "escena" apabullado
por las razones del contrario.
-
Estar de galguceo:
Comer entre horas, especialmente manjares o golosinas.
-
Estar tivante: Estar
lleno, a rebosar.
- Ser un
pelaespigas: Dícese de alguien poco fiable y sin criterio
- ....me tiene
dividío: Me gusta mucho algo.
-
¡Es más fresco
que Mantecón! : No requiere aclaración ninguna.
- ... le teme más
que a una vara verde: Tampoco es necesario explicar su significado.
- Quedar primos
hermanos: Terminar mal una relación entre dos o más personas.

Publicadas en la revista "Stella" en
2003:
-
¡Andando va la barca!: Expresión
cargada de optimismo que manifiesta aceptación, conformidad, buena disposición
para algo, que todo va bien o que se han puesto los medios para que así sea.
-
... es más malo que Pilón: Se dice de alguien que es especialmente tozudo.
-
quedarse más frito que un picatoste: quedarse dormido de una manera
rápida, inemdiata, generalmente a causa del cansancio.
-
se presentó y vino: se dice para significar que alguien ha llegado de
forma inesperada, o que su llegada es inoportuna, o bien, ambas cosas.
-
ya se dirá, si es palo o pedrá: el paso del tiempo aclarará las
dudas que ahora existen en torno a un hecho o sobre una situación determinada.
_
está visto y aprobao: indica que las cosas tienen que ser necesariamiente
así y no de otra forma.
-
Tener menos papeles que el chozo´Goro: que no se tiene documentación
alguna, ningún justificante escrito, o simplemente, crédito.
-
estar como vaca sin cencerro: estar desorientado, inseguro, sibn saber qué
hacer o a donde ir.
-
el lás ( por el haz, vulgarismo): la otra cara del envés o revés.
-
dar su descarte: dar su opinión
-
estar más perdío que Carracuca: estar en una situación extrema, sin
solución posible.
-
darse un tute: hacer un trabajo difícil y complicado que requiere
un gran esfuerzo.
-
ser más malo que arrancao: aunque contiene cierto matiz jocoso cuando
se refiere a quien no hace bien un trabajo o cualquier otra actividad, se suele
utilizar con propiedad para designar a alguien que es realmente perverso.
-
el setenario (septenario): funeral que se hace a los siete días
aproximadamente de un fallecimiento.
-
el cabo de año: misa de difuntos en el primerar aniversario de un
fallecimiento.
-
arreglo a: de acuerdo a
-
quedarse dimudao: quedarse demudado, muy impresionado, visiblemente
alterado.
-
mala cara tiene el perro...: se refiere a una situación claramente adversa,
que presenta mal cariz
-
repatingarse (por repantigarse o
repantingarse): arrellanarse, sentarse
cómodamente, de manera relajada.
-
estar caducando: disminuir las facultades, es especial las mentales,
de alguien. Un claro síntoma de esta situación es que dicha persona empieza a
"dar muy malos golpes".
-
muláncano: (peculiar aumentativo de mulo): que es muy obstinado. Se
aplica a alguien que difícilmente comprende las razones que se le exponen, o
que no las atiende, aunque suele ser una persona de carácter bonachón.
-
obejarugo (por abejarugo): le cambiamos el significado, resultando, con
ligera variación, un sinónimo del término anterior (muláncano).
-
enteriquitico: entero, enterico, enteriquito,
enteriquitico: ¿No
resulta exuberante esta formación en cadena de diminutivos, subiendo cada
uno de ellos en intensidad respecto al anterior?
-
estar más seco que un escándalo: estar muy delgado; decimos así en
lugar de "estar más secon que un cándalo" (cándalo: rama o tronco
seco de un árbol)
-
hacer un soletón: que hace un día muy soleado.
-
el que se mienta se presenta: señala la conincidencia que se produce cuando
alguien llega a un sitio inmediatamente después de haberse mencionado su
nombre.
-
verse más negro que tiznao: tener muchas dificultades para hacer
algo.
-
el peditorio (petitorio): celebración previa a la boda, que se hacía en
casa de la novia con motivo de la "petición de mano" por parte de la
familia del novio. A los invitados se les obsequiaba con dulces caseros (rosco,
mantecados, crocantes o "coclanes" -como decíamos todos-, pitisús,
polvorenes) y con pequeñas copas de anís y risol.
-
ser una eminencia: dícese admirativamente de una persona en
consideración a sus méritos o conocimientos.
-
estar de siete sueños: estar profundamente dormido.
-
ser más tonto que el cepazo´una barja: más que una ofensa se considera
una expresión ocurrente, y se dice acusando a alguien de torpeza, de haber
cometido un error.
-
requemor (por resquemor): sentimiento causado en el ánimo por algo
penoso.
-
a mala leña, buen brazao: lo que no tiene valor, abunda.
-
pasas más hambre que los pavillos de Manolo: aunque ahora apenas se
oye esta frase, hubo una época en la que, por desgracia, sí era frecuente
pronunciarla, bien en un sentido ajustado a la más cruda realidad o como
manifestación de que toda la comida era poca para quien tenía un apetito fuera
de lo común. Eso sí, nunca he llegado a saber quién era el tal Manolo.
(Juan Olivares
González)
Publicadas en la revista "Stella"
en 2006:
- ¡nene, con la mosca!.-
Admonición o reprimenda que se lee hace a un niño para que deje de molestar.
- ser más borde que un arao.-
En general se refiere a quien es muy rudo, muy tosco, tanto en su
aspecto como en la forma de comportarse. Puede significar igualmente,
incapacidad para comprender las cosas, incluso las cuestiones más elementales,
ser "corto de entendederas".
-zapatiesta.- Por
trapatiesta, es decir, trifulca, alboroto, disputa.
-y encima, hinche. Suele
decirse a quien, después de salir beneficiado en un lance, un trato o cualquier
otra circunstancia, se queja como si él fuese perjudicado. Se dirige también a
la persona que exige sin razón alguna, y a quien abusa de la condescendencia de
los demás.
- dar p´al pelo.- Expresión
utilizada entre los niños, o refiriéndose a ellos. Significa, literalmente, que
se le ha ganado a otro en una pelea, o en cualquier otro tipo de enfrentamiento.
- estar eslanao.- Estar muy
cansado, agotado, exprimido hasta la última gota.
- mendruguero.- Desalmado,
vago. Persona poco o nada fiable.
- ser del mandil rayao.-
Que destaca por su peligrosidad, su agresividad o por otras características
negativas.
- bordonero.- Se dice de
quién come en demasía o de quien acapara bienes o ventajas, generalmente en
detrimento de los demás.
- ...anda y que te zurzan.-
Expresión que se usa para desentenderse de alguien o para manifestarle su falta
de credibilidad.
- ir o estar de picailla.-
Que se habla o actúa con manifiesta intencionalidad.
- ¡ah, amigo...!.-
Literalmente: ¡eso no me lo habías dicho, con eso no contaba...! La expresión
muy bien puede acabar así: ...conque esas tenemos!.
- esmangarillao.- Roto,
fracturado, que ha salido con daño de un percance.
- mascabrevas.- Apelativo
más despectivo que cariñoso, aunque algunas veces se utilice en este último
sentido. Pretende minimizar, desautorizar a la persona a la que va dirigida.
- ¡anda y espigas!.- Tiene
varias acepciones, expresando todas ellas rechazo, o simple negación: ¡no estoy
de acuerdo!, ¡déjame en paz!, ¡no me convences!...
- estar apegotonao.- (probable
deformación de "apegotonao"): estar las personas, los objetos o las partículas
de algo muy juntas. Dícese de una sustancia espesa que contiene grumos.
- ser un lampa, estar
lampando.- Que manifiesta exageradamente, con gestos de ansiedad, su gran
afición por la comida. Ser un glotón.
- no me tires de las plumas que
mira que cacareo.- Apenas requiere explicación... no me provoques, que
puedes obtener la respuesta que no esperas.
-
rabiando (ha sío rabiando).- Que ha ocurrido algo, o ha sido realizado, de
una manera muy ajustada, por los pelos.
- tener tarea.- Se aplica a una persona para indicar que es de trato
difícil o que tiene mal carácter.
- ¡ahí va la vaca!.- Expresión de claro origen festivo que se utiliza
jocosamente en situaciones informales, intrascendentes.
- ser más fijo que un ramal.- Se dice de un hecho o circunstancia que se
cumple con toda seguridad, o de una persona seria, responsable.
- ir a las habas.- Perder, bien sea en un juego, apuesta, envite u otra
confrontación, así como en cualquier circunstancia de la vida misma.
- cacarrache.- Persona que refunfuña y se queja constantemente, sin que
le asista ninguna razón. Mentecato, que no tiene criterio.
- picar la basca.- Dícese cuando apetece hacer algo de manera espontánea,
necesidad que lo requiera ni motivo que lo justifique.
- charramandusca (hacer algo a la).- Realizar una tarea de forma
especialmente desordenada, «a prisa y corriendo», sin poner interés ni cuidado.
- limpiar la era.- Liquidar una cuenta antes de que se haga más grande y
pueda complicarse la situación. Resolver un asunto enmarañado para, a partir de
ese momento, poder empezar desde cero.
- enrabizcar.- Enrabietar, es decir, inquietar, molestar a alguien con
pequeños continuados ataques que, generalmente, le enfadan y le hacen perder la
compostura.
- guardar pa simiente’rábano.- No utilizar una cosa con el fin de que se
gaste o se agote, proceder como si tuviese un valor que en realidad no tiene.
Termino con un dicho que hace referencia a la festividad de nuestro Santo
Patrón: «viene san Juan, ya llegará», sentencia que nos recuerda que todo
tiempo, por muy lejano que nos parezca, ha de cumplirse inexorablemente; que hay
hechos que ocurrirán a tiempo cabal, al margen de lo que se haga para
adelantarlos o retrasarlos.
Publicadas en la revista
"Stella" en 2007:
abocinarse
-
Acercarse excesivamente a un objeto, a una persona o al lugar de un
acontecimiento.
allí
alantones.-
Indica un lugar muy adelantado, muy lejano con referencia a quien habla.
Como la siguiente, es una locución propia del lenguaje infantil.
allí
arribotes.-
Allí arriba, muy arriba, a una gran distancia.
lejáncanos.-
Que está exageradamente lejos.
estirajar.-
Estirar con fuerza, casi hasta romper o rajar.
estar a
orza.-
Estar a gusto, con todas las necesidades cubiertas.
marranear la salsa.-
Estropear algo que hasta ese momento estaba saliendo muy bien.
estar
más serio que una gallina mala.-
Mostrar preocupación y pesadumbre a causa de una adversidad o de un
hecho con el que no se contaba.
agujeráncano.-
Particular aumentativo de agujero.
dar más
vueltas que un trompiche.-
Andar muchos pasos para resolver un asunto. Ir rebotado de un sitio a
otro.
estar
más ensuciao qu’el papel de una lacena.-
Literalmente, que está muy sucio. Por extensión, se refiere a alguien
sin escrúpulos.
despaciquillo.-
Muy, muy despacio.
¿qué
es, paja...?.-
Pregunta retórica que pretende resaltar la importancia de aquello a lo
que se refiere.
esjraciao.
Desgraciado, pero la forma de decirlo atenúa el sentido del término,
dejándolo en
desabrido, sin gracia, malasombra...
estar
en danza.-
Estar ocupado en una actividad excepcional que requiere esfuerzo, tiempo
y especial atención.
cansaliebres.-
Cansoso, reiterativo.
machacar como el esparto.-
En cualquier contienda o enfrentamiento, ir a por todas, no tener
«piedad» del adversario.
un
porción
(de cosas).- Curiosamente, indica una gran cantidad de algo.
hacer
gentes.-
Comportarse de manera inadecuada públicamente, llamar la atención.
retartalilla.-
Retahíla. Discurso inconexo y sin sentido que se dice de forma monótona
y apresurada.
¡que se
te van los pavos..!.-
Expresión infantil casi en desuso, que significa literalmente:
¡espabila, que no te enteras de nada!
poquititillo.-
Muy poco, prácticamente nada.
aliviar.-
Darse prisa en hacer algo.
ni se
muere padre ni nos comemos la olla.-
Quiere decir que, al estar pendiente de una cosa muy importante que
requiere toda nuestra atención, dejamos desatendida otra que, aunque
menor, también tiene su importancia.
¡te
quejas más que la marrana de Víllora...!.-
Se refiere a quien, a pesar de estar en una buena situación, no deja de
quejarse continuamente.
¡el uno
«soo...» y el otro, «arre»!.-
Apropiándose de las expresiones que se utilizan para fustigar a los
burros, el dicho indica que se pide a una misma persona actuaciones
claramente contradictorias.
ejaznatar.-
En este verbo, que es una pura onomatopeya, se funden el órgano,
gaznate, con la función, desgañitarse.
es
buena seña.-
En sentido literal: es un buen síntoma.
ser más
del campo que un chaparro.-
Quiere decir exactamente lo que dice, pero con un tono cordial, sin
ninguna connotación negativa.
Y termino con esta hermosa expresión:
comerse
la aceituna en el árbol.-
Gastar lo que no se tiene aún. Con la reciedumbre que le es propia, la
gente del campo —la vieja y sabia gente del campo— la ha dicho siempre
en sentido negativo:
nunca
me he comido la aceituna en el árbol...,
dando así, en pocas palabras, una sencilla y rotunda lección de economía
práctica.

TRADICIONES
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LAS
BODAS
Cuando una pareja quería convertirse en tal, de cara al resto de la
gente, el primer paso era que el novio entrara a hablar con los
padres de la novia para pedir el consentimiento y aceptación de
éstos.
Si
el pretendiente era aceptado, resultaba habitual que la novia comprara dos
arrobas de lana que después iba a lavar a un río, arroyo o pilar a la
vez que se preparaba una comida en el campo. Una vez que
secado la lana en la casa, se abría todas las noches y esto
formaba parte del tiempo que compartían los novios en la casa materna. La
tradición marcaba que la pareja se casara cuando el hombre venía de la
mili, "cuando había cumplido el servicio", según la expresión
al uso. Era en ese momento cuando se celebraba la ceremonia de pedir
a la novia por parte del novio y los padres de éste, y al mismo
tiempo se fijaba la fecha del "peditorio" y de la boda que
solía celebrarse tres meses después.
El peditorio podía ser más o menos abierto. En algunos sólo
acudían los familiares más allegados mientras que en otros también
asistían amigos y parientes más lejanos. La repostería y las bebidas
dulces eran los protagonistas exclusivos del banquete: galletas,
mantecados, roscos, caramelos y peladillas para los niños acompañados de
una bebida muy popular entonces, el risol, de aguardiente y café. Para
este acto se colocaban las sillas para los asistentes, pegadas a la pared,
sin mesas, y se iba pasando una bandeja con un tipo de dulce para que cada
uno se fuera sirviendo. Cada bandeja constituía una "rueda",
siendo lo normal que se hicieran tres con dulces distintos. Si se pasaba
de estas tres ruedas se traducía en un síntoma del buen nivel económico
de la familia. Lo asistentes solían llevar un pañuelo para envolver los
dulces que les sobraba, para luego consumirlos en casa. Igual se hacían
las ruedas con las bebidas.
Una vez fijada la fecha de la boda, se iniciaban en la iglesia las amonestaciones
que solían durar tres meses. El sacerdote las leía en las misas de todos
los domingos. Como se sabe, ahora se exponen escritas, en un tablón de
anuncios.
El mismo tiempo debía estar la novia sin salir a la calle hasta el día
de la boda.
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LOS
RIGORES DEL LUTO
La muerte de alguien acarreaba para la familia cerrar las puertas a cal y canto
en lo que a la vida social se refiere, no en sentido figurado sino real ya que las
persianas permanecían echadas durante al menos un año. La norma era que los más
cercanos (primer grado) estuvieran tres años
justos sin salir a la calle "ni siquiera a tomar el fresco en la puerta",especialmente
las mujeres. Éstas se ponían un velo en la
cabeza y una especie de foulard largo y además manga larga y medias incluso en
verano ;los hombres, sobre todo los de la
clase baja se colocaban un pañuelo anudado
al cuello, aunque, en general, no estaban
obligados a cumplir un luto tan riguroso
como el
de las mujeres de la familia.
Dentro de estas normas tácticas se incluía
el que ni siquiera en un año se pudiera visitar a las familias de otro difunto y en
su lugar "se
les mandaba recado", es decir, el pésame a través de otra persona, ya que
no visitar a la familia de otra persona que
hubiera fallecido significaba automáticamente la ruptura de relaciones. Se solía
pagar a una mujer para que fuera de puerta
en puerta para avisar que se celebraba una
misa por el difunto. Lo habitual era a los
siete días el llamado "setenario" y al año,el "cabodaño".
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FIESTA
DE LOS SANTOS
El día de los Santos era una jornada de
celebración y tradiciones de rancio sabor.
Algunas gastronómicas y otras sociales sin
olvidar el importante componente religioso
y de recuerdo a los difuntos. Además de las tradicionales gachas que aún se siguen
preparando, era habitual llevar calabazas y boniatos al horno para asarlos, elaborar el
pan de higos o los deliciosos "casaos o casamientos" que no son otra cosa que higos
secos rellenos de bellotas y nueces. Las castañas asadas, bien en la propia casa o
bien por las castañeras de la calle, la ensalada de calabaza, las rosas de piña y la carne de membrillo completaban el
bodegón gastronómico que abría en noviembre
con los productos típicos de estas fechas.
En el plano social han desaparecido
la mayoría de las costumbres pero algunas
persisten como la de tapar las cerraduras
de las puertas con los restos de gachas y
calabaza, como una broma o con la intención de manifestar el interés por la muchacha
que ahí viva.
Los monaguillos salían a las
calles por la tarde a pedir dinero
y comida, como gachas, higos, membrillos, pan de higos o granadas para las ánimas
benditas. Éstos eran los encargados de que
las campanas de la iglesia estuvieran
sonando toda la noche en recuerdo de los
difuntos.
Estos días eran apropiados, por otra parte, para que algunas personas ganaran
algo de dinero. Era una práctica habitual
enviar a gente para que mantuviera
mariposas de aceite y faroles toda la noche
encendidos en el cementerio(este trabajo
solían hacerlo viudas o gente que trabajaba
durante todo el año para alguien).
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LA
MATANZA
Tener la despensa disponible para todo
el año,
sobre
todo para la recogida de la aceituna, era el
fin
de la matanza del cerdo que tenía lugar cuando Noviembre empezaba a
alborear, de ahí el refrán "por San Andrés, mata la res" El
hecho estaba revestido de una gran solemnidad porque, aparte del trabajo
en sí, suponía un acto social, familiar y festivo de primera magnitud.
"Los matarifes, casi de madrugada, cogían el cebado gorrino de la pocilga
mediante un garfio de hierro que clavaban en la parte baja del hocico y lo
arrastraban hacia la "mesa de los sacrificios" que, junto, junto
con las "artes" de la matanza, recorrían en en muchas ocasiones
los domicilios vecinos que esperaban el turno de los jiferos. Una vez el
puerco sobre el banquillo y mientras el fuego ardía alimentado con
astilla, sarmiento, leña de olivo y ramón, haciendo arder el agua en la
caldera de cobre bruñido en su interior. El marrano se sacrificaba
mediante una certera puñalada en la gar-
ganta,
por la que, sin sacar el cuchillo, manaba roja e impresionante la sangre,
mientras la matan-
cera
movía y movía cesta, que iba cayendo a un lebrillo de cerámica para
evitar la coagulación.
Acto seguido y ya sin vida el animal, se deposi-
taba
en una artesa y, con el agua hirviente y unas
cucharas
de hierro y piedras de asperón, se despoja-
ba
a la víctima de las cerdas y de las pezuñas. Se
le
extraían los intestinos y las vísceras y se col-
gaba
el cerdo, ya en canal, de las patas traseras a
un
camal que era izado por medio de una soga a un agujero del techo abierto
expresamente"(R.Quesada)
Pasadas unas horas, se descuartizaba y se prepara-
ban
los jamones y el tocino para que se curaran durante varios meses envueltos
en sal gruesa.
Con la carne del cerdo adobada de distintas formas se realizaban los
embutidos (chorizo, salchichones y varios tipos de morcillas) mientras la
sangre era aprovechada para elaborar la exquisita morcilla negra o
morcilla de arroz de la que se encargaban las matanceras más expertas.
Para aguantar las intensas noches de juegos y bailes-jotas, boleros,
corros, pasodobles y los pri-
meros
aguilandos- que aderezaban la matanza se pre-
paraba
una cena muy especial con sopa hervida, cocido(llamado "olla! porque
se ponía en la sartén de la matanza) pringá y ensalada matancera a base
de melón, granada, aceite y sal.
De la cocción de la morcilla y antes de embutirla
se
sacaba cierta cantidad -llamada "ajo"- que se consumía durante
unos días, existiendo la costumbre de repartir en tazas entre los
familiares, vecinos y
amigos,
encargo que solían hacer las chicas que asistían a la matanza,
ataviándose para esto con unos delantales (mandiles) inmaculadamente
limpios.

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LOS
QUINTOS
Cuando una quinta se iba a incorporar a filas, la semana anterior se reunían todos
en una casa en la que se organizaban comidas y bailes. Por las tardes y noches
salían a la calle a tocar serenatas y jotas
provistos de instrumentos (platillos,panderetas,acordeón y guitarra.
Para la mayoría era la primera vez que
estrenaba un traje y también la primera que
iban a salir de su pueblo, de ahí la importancia. En los bailes que organizaban
invitaban a todas las mozas del pueblo a las que dedicaban sus piropos.
No estaban exentos estos días de las bromas y travesuras de los mozos que
instaban a la gente que pasaba por la calle a beber vino de una bota, robaban macetas y
uvas y llenaban las noches con suscanciones
La larga duración de la mili(tres años en los años 30 y 40, y 18 meses después)
convertía la partida de los quintos en una
gran despedida. Hasta hace muy poco , familiares y
amigos estaban hasta altas horas de la madrugada en la casa del quinto, lo que se
llamaba "despedir al quinto al que daban
dinero para sobrellevar la ausencia (esta
costumbre se ha mantenido, aunque muy
difuminada porque, hasta este año en que la mili es voluntaria, había reemplazos
distintos.
La parte religiosa consistía en
ofrecer una misa a la Virgen acompañados de los más allegados.
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OFICIOS
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SOMBRERERO
Sombreros
y gorros que hoy representan sólo a ciertas profesiones o son usados
para celebraciones concretas como un toque de distinción, fueron hasta
los años sesenta una pieza básica del vestuario, sobre todo masculino.
Con su caída en desuso la profesión de sombrerero quedó también
prácticamente abandonada y con ella los charoles, telas, cintas,
fieltros y otros materiales. Juan Pedro "el sombrerero" fue
uno de los últimos de la zona en dejar la confección de sombreros y
gorros de fieltro y paja.
LAÑADOR
Eran
artesanos por lo general ambulantes que se dedicaban al arreglo de
cántaros, pucheros, lebrillos, orzas, tinajas, botijos y otros objetos
de loza o de porcelana mediante grapas o lañas de metal. Éstas se
colocaban uniendo los trozos dañados, y posteriormente se
recubrían con una pasta de cal viva y clara de huevo. Como complemento
a este trabajo también se encargaban de arreglar paraguas y de
atirantar los somieres de las camas cuando habían cedido.
PORQUERO
Y PASTOR
El
cerdo como despensa para todo el año, la cabra para la leche que se
tomaba y el burro como eje de todas las tareas del campo hace tiempo que
pasaron a mejor vida en la economía doméstica y con ellos las personas
que se ocupaban de su cuidado: los porqueros y pastores de la vez
"Llevaba
tres cosas: un palo, un látigo y una caracola de hojalata", dice
uno de estos porqueros. Sonando la caracola recorría las calles
del pueblo llamando a los cerdos que salían a la puerta de la casa y se
iban tras él a pastar durante todo el día al campo. Cada familia
tenía uno o dos cerdos (burros o cabras) y pagaba al porquero o pastor
de la vez para que llevara su animal en la piara o en el rebaño. "
A mediados de los años 30 cobraba una peseta al mes por cabeza de
ganado". Los primeros días llevaba a los cerdos al atardecer de
vuelta a sus casas, pero al cabo de una semana cada uno de los animales
sabía volver a su casa desde la entrada del pueblo, hecho que
aprovechaban los niños para hacer de los animales su caballo
particular.
ESPARTERO
Este
oficio era una de las actividades artesanales más importante de la
zona. Los esparteros abundaban en todos los pueblos dado el gran
aprovechamiento del esparto en la fabricación de útiles para las
labores del campo. Trabajaban la trenza de esparto, llamada pleita, para
convertirla en serones, aguaderas, espuertas, capachos, cimbeles,
serillas, jarpiles, barjas, ceberos, sogas o suelas de quizneja y todo
ello utilizando la habilidad de sus manos y sus tijeras. (Muy conocido,
Miguel Ruiz, "el espartero")
COSARIO
Esta
palabra designaba a un recadero público que trabajaba por su
cuenta y que normalmente conseguía artículos que no había en el
propio pueblo . Llevaba una lista con todos los encargos y los nombres
de las personas. Cobraba una peseta por encargo. A la noche, los
encargos estaban en el pueblo. Se solía ir desde Navas a Úbeda o a
Linares, siendo las personas más conocidas, Maria La Reyes e Higinia.
DULCERA
Sin
el trabajo de una dulcera, la celebración del peditorio o de la boda
era hasta no hace mucho inconcebible. Eran mujeres que conocían los
secretos de deliciosas recetas que conforman la gastronomía popular.
Trabajaban durante uno o dos días a domicilio, en la casa de los
novios, donde cocinaban los roscos de aguardiente, de sartén,
mantecados, galletas y magdalenas, entre otros. (Andreíca) ALADRERO Se
conocía con este nombre a las personas que fabricaban todo tipo de
aperos de labranza como ubios, timones, arados de madera, cuatro
costillas, etc... Además construían pinas para las ruedas de los
carros y carros de madera, un trabajo que exigía una gran precisión y
profesionalidad. Pero gracias a la parte más fácil del oficio, como
echar cabos a herramientas como la azada, el hocino o el hacha, todavía
no ha desaparecido totalmente.( Juan Cobo) |
TALABARTERO O ALBARDONERO
Era
el encargado de fabricar todos los aparejos de los burros y demás
animales de carga, tales como jarmas, ropones, atarres, bozales,
cabezales, así como los atalajes para los coches de mulos o caballos, y
lonas para las tiendas de los pastores. (Era conocido "Andrés el
talabartero")
TRAPERO
"!Niños,
tiraos al suelo
rompeos
la camisa con el tío trapero!
Con
reclamos de este tipo los traperos recorrían las calles de los pueblos en
busca de algo que comprar o vender Zapatillas viejas, alpargates de
cáñamo o de yute y pellejos de conejo eran algunos de los trapos que
atesoraban hombres como "Gallinaza", "Pericón",
"el Pepón" o Domingo "el trapero". Fue un oficio de
gente bastante pobre, no muy bien considerado. Los niños se dedicaban a
reunir pellejos para dárselos al trapero a cambio de golosinas, palodús,
algarrobas, agujas y alfileres o barquillos de canela. Los más viejos
aún recuerdan las canciones que anunciaban la visita del trapero.
"Vaya,
vaya, vaya, los barquillos de canela,
pa
tu tía, pa tu abuela
han
venido en avión
de
la China y del Japón.
Tomo
los trapos meaos
cagaos
y churreteaos.
¡El
que lo prueba repite
y
el que no le da la gripe!"
ENREDADOR,
SILLERO
Antes
de que las sillas de diseño se instalaran en los hogares más humildes,
el oficio de enredador o sillero gozó de gran popularidad. Mucha gente
conocía los secretos de la anea, la pita o el esparto, materias primas
que aderezadas con una gran habilidad manual, conferían su impronta a
este trabajo. Ramón Quesada, en su obra "Übeda, :hombres y
nombres", describe la forma de trabajar de estos artesanos: "al
llegar los meses de calor, la anea era segada aún verde y puesta a secar,
para ser anudada en haces. Una vez en la casa, en el humilde obrador, al
que llegaba luego de gran trabajo a lomos de las caballerías o sobre las
espaldas de los mismos artesanos que recorrían muchos kilómetros así
cargados, se seleccionaba y humedecía; operación que se realizaba para
obtener de ella un justo grado de flexibilidad que pudiera permitir su
posterior trabajo. Luego, las habilidosas manos de estos hombres y
mujeres, iban trenzando y torciendo con destreza hasta confeccionar un
cómodo y mullido asiento. La pita y el esparto fueron materiales que
también manejaron estos artesanos. Era conocida en Navas, Maria Juana,
"la sillera".
COSTURERA
La
boda era antiguamente un fenómeno que generaba a su alrededor toda una
ceremonia en la que se requería el trabajo de gente ajena, como las
costureras. A su cargo corría una parte fundamental de la dote de los
novios. Unas semanas antes de producirse el enlace la costurera visitaba a
los prometidos para tejer en sus casas la ropa interior y otras prendas.
Los sastres solían cortar la ropa y las costureras, muchas de ellas
viudas, se ocupaban de coserlas. A veces llevaban su propia máquina de
coser.
Esta
profesión desapareció hace más de veinte años a medida que las
costumbres sociales se fueron modificando y el trabajo manual fue
sustituido por el industrial y por los nuevos tejidos.( Juana "La
chorreras")
ARRIERO
Arropados
con sus caballerías se dedicaban a acarrear todo tipo de materiales:
piedras, arena, aceitunas, ramón, barda, leña, etc... En los años
cuarenta la carestía de la vida y la falta de trabajo convirtió a muchos
arrieros en estraperlistas que llevaban aceite a otros pueblos y
provincias y traían pan, patatas, harina, habichuelas, garbanzos, vino y
otros productos básicos que después vendían. Cuando se dedicaban sólo
a su trabajo les tocaba lidiar con las fuerzas de sus caballerías (los
arrieros no capaban (castraban) a sus animales para que tuvieran
más arrojo) y con la noche, porque a veces trabajaban más que por el
día. Y cuando no había trabajo solían dormir con los animales al
campo, lo que se llamaba "salir de careo". ("El chiriver",
"Los Benido"...)
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TRUCOS
CURATIVOS
| Paja cocida con corteza de chaparro |
Para el dolor de muelas. |
| Sedas de piña de maíz cocidas |
Para orinar. |
| Infusiones de malva con un poco de aceite
crudo. |
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